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Entrenar con altas temperaturas

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Entrenar con altas temperaturas

Cuando se persiguen objetivos específicos de composición corporal y/o deportivos, debemos tener en cuenta ciertos detalles que pueden contribuir a alcanzarlos de manera más eficiente.

 

 

En zonas o épocas en las cuales comienzan las olas de calor y/o cuando hay extrema humedad, debemos entender que nuestro cuerpo utiliza ciertos mecanismos de regulación de la temperatura corporal que nos llevan a perder agua a través de la sudoración.


A continuación, veremos cuales son los factores a considerar a la hora de plantearnos una buena reposición de líquidos y qué estrategias deberíamos tener en cuenta (más allá de la pérdida de agua).


FACTORES INTRINSECOS Y EXTRINSECOS
Cuando hablamos de factores INTRÍNSECOS, es todo aquello que se genera a nivel corporal, algo interno. En este caso, hablamos de la tasa de sudoración (cuánto sudo) y, en relación a esto, nuestra superficie corporal (quienes son más pequeños, tienen un margen de tolerancia al calor mayor que quienes tienen una estructura potencialmente más grande). también tendremos en cuenta la concentración de sales de ese sudor. Ya que debemos recordar que cuando regulamos la temperatura corporal no perdemos solo agua, sino que también sales minerales.


Cuando hablamos de factores EXTRÍNSECOS, nos referimos a todo aquello que rodea al individuo como: la temperatura ambiente, la humedad relativa del ambiente y cualquier otro factor climático que podría entorpecer (o mejorar) el rendimiento.

ESTRATEGIAS POR CONSIDERAR
Si entrenamos con altas temperaturas, es importante buscar momentos en los cuales la regulación de la temperatura corporal sea lo más eficiente posible para prevenir golpes de calor o una deshidratación severa.


Para ello, elegiremos horarios extremos (muy temprano o muy tarde) donde el calor del sol no sea una variable que juegue en contra.


A la vez, optamos por ropa clara y liviana, y, en la medida de lo posible, algún gorro o paño para tener sobre la cabeza y prevenir la insolación.


Por último y no menos importante, considerar una buena hidratación consciente previa y durante el entrenamiento (no llegar a signos de deshidratación como la sed, lengua seca, orina oscura o pérdida de los reflejos). Dependiendo de la individualidad, se considerará (o no) además el aporte de sales a través de comprimidos de electrolitos o bebidas deportivas. Esto se dará en casos de entrenamientos de larga duración, o donde la tasa de sudoración y pérdida de sales es muy notoria.


CONCLUSIÓN
El organismo es inteligente y se adapta a las distintas situaciones. Igualmente, si no consideramos ciertos detalles, no solamente podríamos perder rendimiento, sino que podría ser nocivo para el cuerpo.

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